Un Real Madrid de pase blando e inseguro firmó en el Metropolitano un calamitoso partido, de los que dejan cicatriz . Desordenado y hueco por dentro, encajó cinco goles como pudieron ser ocho. El contraste no pudo ser mayor: un Atlético afilado, agresivo y dominante en el juego aéreo, hundiendo a un Madrid blando, sin carácter ni ideas, reducido a cenizas en cuanto tuvo que medirse en intensidad. Hasta Carreras, impecable hasta esta jornada, estuvo irreconocible , errático, desbordado en todo momento en su duelo particular con Giuliano Simeone. El Madrid solo se mantuvo a flote gracias a varios regalos de los centrales atléticos, Lenglet y Le Normand, lentos y miedosos en varios lances del partido, dos pecados mortales en...
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