Al
Barça de los últimos años siempre se le ha buscado que imitara algo. O al
Dream Team o al de
Messi,
Guardiola,
Valverde o
Luis Enrique. Pero el equipo de Flick no copia. Es, seguramente, uno de los
Barça más puros porque no se le puede poner el apellido de nadie más que no esté en el equipo, aunque se busque intensamente. Y es bueno que el Barça vaya hacia adelante, con su propio sello, sin tener que responder a referentes que ya hicieron su trabajo y que no tienen por qué repetirse en la historia.
Flick es hijo de la escuela alemana y la calidad de los jugadores blaugrana es personal e intransferible. Es posible que se quiera ver a
Xavi o
Iniesta en
Pedri, pero cada uno es distinto y el
Barça necesita renovar los referentes, en lugar de seguir viviendo del pasado, por muy luminoso que fuera.
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