Jon Rahm ganó el domingo su segunda corona individual como campeón global del circuito LIV, pero no estaba contento. Quería, además, ganar el torneo de Indianapolis, que cerraba el campeonato. Un triunfo que hubiera sido el primero del año. Si bien defendió con éxito su título en el ranking de puntos, cerrando con un soberbio 11-bajo y 60 golpes para comerse a su gran rival por el título, el chileno Joaquín Niemann, le cambió la cara al jugador vasco en el playoff posterior por la victoria en ‘Indy’: un desempate con Sebastián Muñoz que acabó ganando el colombiano solo dos días después de convertirse en el primer jugador en firmar un 59 con doble bogey.
Seguir leyendo...