No voy a dimitir. Hasta cinco veces repitió Luis Rubiales en la archifamosa asamblea que encendió la mecha de la bomba que acabaría dinamitando el fútbol femenino español. Esas mismas palabras son la que deben retumbar en la cabezas de la directora de fútbol femenino, Reyes Bellver, y de la vicepresidenta de la RFEF, Beatriz Álvarez Mesa, tras el nombramiento de la 'aplaudidora' Sonia Bermúdez como seleccionadora absoluta de la RFEF. Una dimisión por traicionar a sus palabras, que parecían sus principios, sencillamente por falta de dignidad. Ambas se pusieron en contra de Luis Rubiales y a él le atribuyeron todos los males del fútbol femenino español, sin ser capaces de mirarse su propio ombligo. En el caso de Beatriz,...
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