Inglaterra 2-1 Italia: Agyemang y Kelly resucitan a Inglaterra sobre la hora
Inglaterra pasó más de 90 minutos atrapada en el partido que quería Italia. Denso, cerrado, desesperante, la semifinal se le escapaba entre centros sin rematadora y defensas al límite, hasta que una jugadora recién ingresada y otra que nunca dejó de insistir reescribieron la historia en los minutos más agónicos. El 'Stade de Geneve' fue testigo de una remontada forzada con empuje, resistencia y un golpe final con alma de campeona.
Durante los primeros 20 minutos, Inglaterra dominó el balón y las ocasiones. La circulación era fluida, las bandas generaban peligro y las llegadas se acumulaban sin acierto. Italia, fiel a su identidad, se protegía con un bloque bajo, mientras esperaban que el tiempo hiciera su parte y lo hizo. En el minuto 33, un saque de banda mal defendido terminó en varios rebotes dentro del área, hasta que Bonansea conectó una volea con la zurda para el 0-1. Fue su único remate claro en toda la primera parte, pero suficiente para mantener una ventaja que puso en duda la defensa del título.
La segunda parte fue una cuenta regresiva contra el muro italiano. Inglaterra salió con más ritmo, mejores decisiones en campo rival y variantes ofensivas que empezaron a encontrar espacios. Lauren James, más participativa, probó desde fuera; Hemp y Bronze insistieron desde los costados. El desgaste comenzó a notarse en Italia, que ralentizó cada acción y apostó por el oficio. A los 81 minutos, Di Guglielmo salvó bajo palos un balón que parecía gol. Con los cambios, Wiegman lanzó todo, Agyemang y Beever-Jones entraron a cambiar el final y fue precisamente Agyemang, en el minuto 96, quien cazó un balón suelto en el área para empatar cuando el reloj ya no dejaba margen de error.
Con las piernas pesadas y las ideas desgastadas, cada intento parecía el último. Agyemang volvió a aparecer con una carrera que terminó en un disparo al larguero. Italia apenas podía salir, y el reloj corría hacia los penaltis hasta que, en el minuto 117, llegó la jugada definitiva, penalti para Inglaterra. Kelly ejecutó, Giuliani atajó, pero el rebote le quedó de nuevo a la inglesa, que no falló en segunda instancia. En lugar de gritar el gol, Chloe levantó las manos y pidió calma al estadio, como si el corazón de más de 26.000 personas no acabara de escaparse del pecho. Una celebración que fue pausa, ironía y carácter en el momento más inglés posible.
Inglaterra jugará la final del domingo en busca del bicampeonato. Espera rival del duelo entre España y Alemania, que se disputa mañana.
