Tren de López Aliaga: documentos de Caltrain revelan que no fue donado, sino vendido
La llegada de antiguos trenes de la empresa Caltrain, gestionada por el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, fue presentada como un avance en el sistema de transporte de la ciudad. Según el burgomaestre, se trató de una donación por parte de la compañía ferroviaria estadounidense; sin embargo, documentos oficiales revelan que el acuerdo habría sido una venta de unidades que ya habían sido retiradas del servicio.
Según información revelada por Epicentro TV, el 15 de enero de 2025, durante una sesión del Comité Consultivo de Ciudadanos de Caltrain, se discutió el envío de esta flota a Lima. Además, en el documento de esa reunión, los trenes fueron calificados como parte del "retiro de flota diésel" y se consigna que “se firmó un acuerdo con Lima, Perú, para la venta de locomotoras y el mantenimiento de diésel”.
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También, se describe a los trenes como “equipos retirados” del sistema estadounidense. La misma acta menciona una declaración de Jeff Carter, representante de Caltrain, quien se mostró satisfecho de que los trenes “retirados” tuvieran “una nueva vida” en Perú.
Otro documento complementario señala que “Caltrain enviará su flota diésel retirada a la Municipalidad de Lima, Perú, para continuar operando el servicio de pasajeros”.
¿Donación o compra de los trenes de López Aliaga?
Desde un inicio, López Aliaga presentó los trenes como una donación, parte de un convenio para mejorar el transporte en la capital. Incluso los vinculó a una apuesta por la “modernización sostenible”. No obstante, los documentos de Caltrain contradicen esa versión.
Durante las negociaciones, según fuentes de La Encerrona, los directivos de la empresa utilizaron constantemente el término “sale” (venta) para referirse al envío de los trenes a Perú. Y en febrero de este año, Caltrain celebró públicamente la “remuneración” recibida por la venta de esas locomotoras a Lima.
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Más aún, los documentos oficiales de Caltrain al dar de baja los trenes indicaban que serían ofrecidos mediante una convocatoria pública de venta. Es decir, su disposición estaba prevista como una operación comercial, no filantrópica.
Lo que sí está claro es que los trenes “donados” no son nuevos ni de última generación. Son unidades con más de 40 años de antigüedad, retiradas del servicio en Estados Unidos, que presentan partes oxidadas y asientos deteriorados. A pesar de ello, Rafael López Aliaga ha anunciado que más vagones llegarán a Lima para incorporarse al sistema de transporte de la capital.
