Recordarán que hace un par de semanas que en esta misma contraportada se vaticinó, después de la nueva espantada de
Nico Williams, que
Marcus Rashford era el candidato mejor colocado para ocupar la plaza destinada a reforzar la banda izquierda del ataque del
Barça. El inglés contaba, además, con la ventaja de su polivalencia que le permitía adaptarse a las tres posiciones del frente de ataque. Además, dadas sus diferencias con
Rúben Amorim, que le cerraba las puertas del
Manchester United y que
Unai Emery había renunciado a ejecutar la opción de compra de cuarenta y seis millones a la que tenía derecho el
Aston Villa tras su cesión, era una operación más factible que la del costoso fichaje de
Luis Díaz del
Liverpool.
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