La apuesta por
Joan Garcia no fue solo del club ni de
Deco ni de
Flick, fue de todos.
Ter Stegen había sufrido dos lesiones y el mercado abría una posibilidad sensacional de fichar a
Joan Garcia por 26 millones de euros cuando su precio real hoy podría estar perfectamente por encima de los 50. La posibilidad de que
Ter Stegen deba volver a operarse indica claramente que fue un acierto forzar la máquina con un meta que tenía una oferta brutal del Arsenal sobre la mesa.
Flick estuvo de acuerdo desde el primer día en todo. Y ha sido coherente. El entrenador del Barça fue muy claro con el guardameta alemán cuando volvió y le dijo que se había fichado a
Joan Garcia para que fuera el titular. La apuesta sigue igual hoy. Lo sabe todo el mundo. El Barça,
Deco y
Flick van a seguir con su misma postura. No es que se esté echando a
Ter Stegen es que la apuesta es por
Joan Garcia. Y eso implica que el meta alemán deba decidir qué quiere hacer. Lo mejor para todos, seguramente, sería su marcha, tranquila y sin aspavientos tras una buena trayectoria en el FC Barcelona y que pudiera jugar el Mundial de EE.UU.
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