La polémica en torno al valenciano en Alicante, que avivaron la semana pasada el PP y Vox en el Ayuntamiento, sigue coleando, sobre todo con el cambio de postura que ofrecieron los populares este miércoles en el pleno de la Diputación, en el que defendieron una moción a favor de la protección del valenciano como lengua histórica en la capital de la provincia. La situación no ha pasado desapercibida para ningún partido y todos, de un extremo a otro del tablero político, se han posicionado. Una de las formaciones más contundentes ha sido Vox, que acusa al presidente de la Diputación, Toni Pérez, de dejar a su compañero de partido Luis Barcala, alcalde Alicante, “a los pies de los caballos”. Por su parte desde la izquierda se considera que el regidor alicantino es rehén de Vox, con quien pactó la declaración que fue a pleno para promover el cambio del predominio lingüístico en la ciudad, y se sostiene que el propio Barcala se está quedando aislado con respecto al PP provincial.