En el
GP de Gran Bretaña de F1, el principal protagonista no es inglés, sino el campeón Max
Verstappen. Los rumores sobre su futuro se incrementan y un centenar de periodistas lo esperaba donde siempre suele atender a los medios, en una mesa ubicada en la planta baja del
hospitality de Red Bull en
Silverstone. Era tal la expectación, que Red Bull tuvo que buscar otro lugar en una mesa ubicada en la planta superior. Allí,
Max Verstappen llegaba con decisión, consciente de lo que todos querían saber y las muchas preguntas que iba a recibir sobre
Mercedes, equipo que, a través de su jefe,
Toto Wolff, no esconde su interés en hacerse con el actual campeón.
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