Por segundo año consecutivo,
Nike ha acertado con el diseño de la camiseta oficial. Tras la bicolor del
125 aniversario, que recordaba la elegantísima del centenario, la junta del
Barça ha escogido otra nueva malla magnífica. Ayer se puso a la venta y la pude tener en las manos. El azul y el grana respetan el Pantone tradicional de los colores del Club, las franjas tienen el groso clásico –sin inventos de genios del diseño– y la modernidad de la nueva zamarra llega por ese degradado de colores, donde el azul tiende al granate y al revés. El efecto óptico, desde la grada o por televisión, será esa bonita mancha de color, oscura, brillante, con tanta personalidad que siempre había tenido el
Barça… hasta que llegaron las ganas de probar cosas extrañas. Ayer fue evidente, en la Botiga pegada al
Palau Blaugrana y a las obras del
Camp Nou, que la nueva camiseta gustaba a culés autóctonos y a los turistas que la querían comprar. Se venderán muchas. Vaticino, casi, a nivel de récord. Porque el
Barça siempre vende, porque es tremendamente bonita, porque es más apetecible cuando el
Barça gana y es referente mundial por su fútbol… y porque el carisma de
Lamine Yamal le ha convertido en un ídolo de masas global. Al
Barça le ha tocado de nuevo la lotería con el genio de
Rocafonda y, darle el dorsal con el 10 es un acierto a nivel de marketing descomunal. A pesar de la subida de precios de la camiseta, ya muy por encima de los 100 euros, se van a vender “
Lamine Yamal 10” con los colores del
Barça como churros. Los ingresos, por este concepto, se dispararán. Si el canterano sigue con su rendimiento y si, además, ganase el Balón de Oro 2025, podemos estar ante la camiseta más vendida de la historia.
Seguir leyendo...