En el acto de ayer,
Laporta estuvo sincero al decir que, a lo largo de nuestra historia, el Barça nos ha hecho sufrir. Y, al instante añadió, “pero es un sufrimiento divertido”. Ni que lo diga, oiga. De diversión, nunca falta. Y, cuando no, nos la fabricamos y nos reímos de los autogoles que nos marcamos. La última diversión empezó con una foto entre el Presidente y Rafa Márquez en el vestuario del
Barça Atlétic tras ganarle al Cornellà. Mientras Laporta, como dijo ayer, hubiera preferido que se hablase del penalti no pitado sobre
Raphinha en Vallecas, la realidad es que habló, y mucho, de lo que él nombró “collonades” (chorradas). Ciertamente, que desde el propio Club se colgase en las redes el abrazo de Laporta al entrenador del filial, fue interpretado en todas partes como un mensaje para
Xavi de decirle, ojo, que si el fútbol no mejora, o si siguen sin gustarnos las alineaciones o si los resultados no son buenos, tenemos al sustituto a punto. Para más sorna, esto pasaba a la víspera del partido más importante del mandato. Si la noche ante el Porto terminaba mal, cuidadín. Pero Xavi, que sabe que el buen rollo que tiene con el Presidente está por encima de anécdotas, no quiso creer en la teoría de la conspiración. Por suerte para todos, remontada y a octavos de final. Laporta, como siempre, bajó al vestuario de Montjuïc. Eso sí, esta vez hubo foto, e incluso vídeo del Club, para desactivar la crisis semanal y para empoderar a
Xavi por encima de
Márquez. Muy divertido. O, como suele decir Lluís Foix, articulista de Mundo Deportivo y hombre sabio de Barcelona: “no hay manos inocentes en el periodismo”.
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