Sánchez, Israel y el 'castigo' del Mossad
Cuando la regla de oro de la política era defender los intereses del conjunto del país al que representabas, los dirigentes políticos medían mucho sus palabras. Básicamente para que sus opiniones personales no perjudicaran al país al que decían defender. Para Pedro Sánchez ese es un límite desconocido. Lo mismo da que hablemos de política interior o política exterior, porque para él todo es política interior. Da igual de qué hable y dónde lo haga: Madrid, Barcelona o Tel Aviv. El desinterés por la política exterior ha sido históricamente una seña de identidad de los gober ...
