Eslovaquia se enfrenta a sus elecciones más reñidas y todo dependerá de las coaliciones
Robert Fico, un político populista de izquierdas, que ya ha sido primer ministro, partía desde hace semanas como gran favorito con su partido Smer. Su principal contrincante y que ha ido ganando terreno en las encuestas en la recta final es Michael Šimečka, vicepresidente del Parlamento Europeo y perteneciente al partido Eslovaquia Progresista. El primero, conocido por sus posiciones prorrusas, amenaza con disminuir la ayuda a Ucrania y alejar a Eslovaquia de la OTAN mientras que el segundo es un político proeuropeo que no suscita ningún recelo ni en Bruselas ni en Washington y que asegura el apoyo inquebrantable al país invadido por Vladimir Putin. Los resultados definitivos se conocerán este domingo por la mañana.
A pesar de estos perfiles opuestos, en un sistema parlamentario como el eslovaco no existen los negros y blancos sino numerosos grises. Se da por seguro que ningún partido conseguirá por sí solo los votos necesarios para gobernar y deberá apoyarse en otras fuerzas políticas. Todo indica que el partido Hlas, de perfil centrista, puede convertirse en la llave de gobierno. En caso de que decida pactar con Fico (este partido es una escisión de Smer) si éste gana las elecciones, todos los analistas señalan que esta alianza serviría para moderar el futuro gobierno. Pero tampoco hay que descartar que Fico decida negociar con la extrema derecha o que Hlas apoye a Eslovaquia Progresista.
“Espero que cualquier Gobierno que surja de estas elecciones continúe con el apoyo a Ucrania”, ha asegurado este sábado Šimečka al ir a votar con su mujer e hija, a la vez que instaba a la participación.
Al haber sido primer ministro con anterioridad, Fico no es un desconocido en los pasillos comunitarios. Muchos recuerdan que pese, a su perfil de perro ladrador, en el pasado demostró ser mucho más pragmático y prooccidental de lo que se suponía. Pero esta vez la situación ha cambiado ostensiblemente con la guerra de Ucrania. Hasta el momento, las capitales europeas han pasado con relativa buena nota la prueba de preservar la unidad, pese a ciertas tensiones provenientes de Budapest. La Hungría de Viktor Orban ha obstaculizado en varias ocasiones la adopción de sanciones contra Rusia, pero al final la sangre no ha llegado al río y los castigos han acabado adoptándose por unanimidad con la luz verde del país magiar y tras algunas concesiones. El temor es que una victoria de Fico de alas a Orban y esta alianza se extienda a otros países.
Tras la invasión de Ucrania, la UE llegó a un acuerdo con Kiev para eliminar la mayoría de aranceles a los productos que entraban en el club comunitario. El grano ucraniano ha inundado los mercados de los países fronterizos, lo que ha hecho que los precios se hayan hundido, en perjuicio de los agricultores. Para hacer frente a esta situación, el Ejecutivo comunitario decidió de manera temporal permitir a los países del Este imponer restricciones comerciales al grano para consumo interno. La Comisión Europea ha decidido terminar con estas medidas temporales, lo que ha soliviantado a Hungría, Eslovaquia y Polonia.
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