Málaga ha sido la última ciudad en impulsar cambios normativos para intentar poner coto a las despedidas de soltero. Pero antes ha habido otras, las más adelantadas, y todo apunta que después habrá más, tal y como han anunciado gobiernos de municipios como Granada, Sevilla o València. Entre ellas no figura, al menos todavía Alicante, aunque el gobierno municipal observa de cerca lo que están haciendo localidades con las que guarda importantes semejanzas, sobre todo en cuestiones turísticas. «La nueva ordenanza del ruido, aún pendiente de aprobación, se ocupa en su artículo 49 de forma genérica de este tipo de situaciones provocadas por las despedidas de soltero/a, que también se contemplan en las vigentes normativas sobre convivencia y ruido en lo tocante a la prohibición con carácter general de conductas y celebraciones que produzcan molestias», explican desde el ejecutivo liderado por Luis Barcala, en alusión a una norma que aprobó el Pleno municipal en abril y que sigue pendiente de su visto bueno definitivo.