Y así, casi de sopetón, llega uno de los partidos del año para la Real. Sólo tres días después de medirse al Valencia, dos antes de viajar a Austria a jugar la Champions y sin terminar de haber digerido lo sucedido ante el Inter de Milán, que fue impresionante, llega al Athletic en Anoeta. Es el derbi, el duelo que más gusta ganar y en este caso entre dos adversarios opositores a ocupar la zona noble de la clasificación al finalizar la temporada. Un abarrotado y entregado Anoeta empujará para tratar de convertirse en el factor diferencial en una contienda que se prevé tensa e intensa, muy disputada, entre dos conjuntos que emiten buenas señales. Si vence la Real, como en enero de este mismo año, pasará por fin al Athletic en la tabla y se ubicará, por lo menos de manera temporal, en la cuarta plaza, la suya la pasada temporada.
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