Vamos a ponernos las pilas porque llega Europa, donde llevamos demasiado tiempo sin estar a la altura y la Champions no perdona. Uno puede estar más o menos fino, pero la actitud siempre debe ser la misma, la máxima. El partido contra el Celta ya fue un aviso, a pesar de que, gracias a ese arranque de amor propio y empuje, se pudo solventar en ocho minutos. Y contra el Mallorca pasó lo mismo: el equipo jugó bien, dándole circulación al balón y teniéndolo más tiempo, pero nos faltó más mordiente y una permanente actitud. Nunca debe salir uno al campo creyendo que un partido se va a ganar con la gorra. Partidos como estos van a encontrar muchos y eso se debe trabajar.
Seguir leyendo...