La historia de la emprendedora
Amaia Rodríguez es una de las que queremos destacar en nuestras páginas de empoderamiento femenino. La joven navarra de 31 años es la CEO de
Gravity Wave, una startup que quiere acabar con el plástico que contamina nuestros mares y océanos y transformarlos en un producto de valor, como mobiliario urbano -como los bancos de Calpe-, premios - como los que entrega Allianz-, o incluso asientos en un estadio de fútbol, como los 30 que se han instalado en el Benito Villamarin del Betis. “Cuando viajé a las playas del sudeste asiático esperaba encontrar paraísos y me encontré con playas llenas de plástico. Eso despertó en mí la necesidad de encontrar una solución. Cada año se tiran 12 toneladas de plásticos a los mares y océanos. Cuando volví a España decidimos montar junto a mi hermano
Julen ‘Gravity Wave’ con el propósito de limpiar hasta el último kg de plástico de nuestros mares y océanos para poder transformar todo ese plástico y redes de pesca en productos de valor”, explica Amaia desde el puerto de Calpe, uno de los que colaboran en este proyecto.
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