La carretera puso a cada uno en su sitio y
sobre el asfalto roto de l'Angliru Sepp Kuss, que este miércoles cumplía 29 años, sufrió de lo lindo para mantener el maillot rojo de líder ante la rebelión a bordo de la nave protagonizado por dos de sus compañeros, el
danés y bicampeón del Tour Jonas Vingegaard y el
esloveno, ganador del Giro y triple ganador de la Vuelta el esloveno Primoz Roglic. Si en la etapa precedente de
Bejes el villano para la afición romática que quiere que sea Kuss el que gane la Vuelta, por aquello de que es un gregario de lujo que se encuentra ante una ocasión única y que en el equipo deberían respetar, este miércoles el malo de la película ha sido Roglic, cuya mujer el día anterior puso el grito en el cielo ante el
movimiento de Vingegaard en Bejes.
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