4 consejos de experta para llevar a cabo una buena alimentación en verano (sin comprometer la salud mental)
1. Olvidarnos de la dieta y de la operación bikini. Sustituir las restricciones esporádicas de alimentos, que prometen una pérdida de peso rápida y poco saludable, por una relación sana con la comida que nos beneficiará toda la vida, es decir, aprender a comer bien en función a nuestras necesidades, manteniendo una relación sana con la alimentación.
2. Rutina flexible de alimentación. En verano solemos salir más a comer fuera y para una persona que durante el resto del año lleva una alimentación estricta, eso suele suponer un problema. Debemos saber adaptar la alimentación a cada circunstancia. Por ejemplo, si tenemos una barbacoa con amigos, tomarnos unas verduritas a la brasa, en vez de solo carne y completarlo con una fruta de postre.
3. El take away para la playa. Es una opción muy sana ya que suele estar compuesto por ensaladas de verduras, de pasta, legumbres o arroz. Sin embargo, es recomendable abandonar las comidas en bañador en plena playa, vestirnos y comer en un chiringuito, un camping cercano a la playa o la terraza del hotel. De esta forma, disminuirá la ansiedad al ver el cuerpo mientras comemos.
4. Poner el foco en la mente y no en el cuerpo. Aunque en verano todos preferimos comidas fresquitas y ligeras, en vez de menús copiosos con una lenta digestión, debemos saber que es una cuestión más psicológica que física y que hay determinados productos que, si se toman muy fríos, pueden alterar la digestión y ocasionar problemas gástricos, náuseas y vómitos.
Debemos ser conscientes con nuestra salud, tanto física como mental, a la hora de alimentarnos en verano.
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