En Austria, con coches tan pesados y grandes, los pilotos tenían una gran dificultad para mantener su coche dentro de la línea blanca que delimita la pista en las dos últimas curvas, de elevada velocidad. Ello podía traer problemas a muchos pilotos, como ya se vio en las varias sanciones que se impusieron durante el Gran Premio o en los muchos tiempos que se anularon en la sesión de clasificación.
Podía ser un tema polémico. Y finalmente lo fue, ya que Aston Martin, al término del Gran Premio de Austria, decidió presentar una protesta formal a la FIA contra el resultado final de la carrera. Control de Carrera deberá presentar a la FIA el control de las vueltas eliminadas de cada piloto y las correspondientes sanciones para verificar lo ocurrido y tomar una decisión.
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