El olfato es uno de los sentidos más emocionantes y memorables del ser humano. Son muchos los estudios que afirman que los olores nos dejan recuerdos más intensos y duraderos que las imágenes o los sonidos. Sin embargo, es el sentido menos explorado en el conocimiento del pasado. Podemos ver y tocar piezas, monumentos y demás objetos históricos. Se han reconstruido muchos instrumentos antiguos para
escuchar la música de siglos atrás y en los últimos años se ha avanzado mucho en el rescate de sabores y recetas del pasado, al punto de volver a comercializarse el garum, la famosa salsa de los romanos. Pero el olfato requiere retos más difíciles para la investigación. Más allá de los productos y plantas que seguimos utilizando hoy días desde la Antigüedad como el trigo o el romero, es difícil saber cómo olía una momia, qué fragancias se respiraban en la acrópolis ateniense o al saludar a una dama romana. Por suerte, el avance tecnológico nos acerca cada vez más a los olores del pasado y ahora sabemos qué llevaba exactamente los perfumes del imperio romano.
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