Dejando a un lado las decisiones arbitrales, que sin duda han jugado su papel para que el
Espanyol sea nuevo equipo de
Segunda división, el conjunto blanquiazul afronta un periodo de profunda reestructuración en el que, mediante la autocrítica, intentará sentar las bases para no volver a cometer los errores que le han llevado a la pérdida de categoría. Vienen tiempos de cambios, que se hubiesen llevado a cabo incluso habiendo mantenido la categoría, y van mucho más allá de la configuración de la plantilla y la propia parcela deportiva. No obstante, e inevitablemente, será en la misma donde las modificaciones resulten más tangibles en el corto plazo.
Seguir leyendo...