"Tenía la sensación de que le iban a matar": tres testigos relatan al juez el acoso de ETA a los políticos en Durango
Los tres han comparecido en calidad de testigos en el marco de la investigación a diez exjefes de ETA -tras una querella de Dignidad y Justicia (DyJ)- por el hostigamiento al que sometió la banda terrorista al que fuera concejal del PP en Durango José María Pedrosa ante de asesinarlo el 4 de junio de 2000.
A preguntas del instructor, han corroborado que Pedrosa "tenía la sensación de que le iban a matar" y así se lo había confesado en alguna ocasión. Ellos mismos, han subrayado, estaban seguros de que ETA "le iba a asesinar".
Los tres testigos han recordado el clima de hostigamiento que ellos mismos han sufrido, las pintadas amenazantes, con la silueta de su cuerpo en el suelo, un clima de acoso que llegó al extremo de ponerles delante de su casa "un féretro con velas" o llamarles de madrugada riéndose para escuchar solo al otro lado del teléfono un "pim, pam, pum".
Según han relatado, las amenazas continuaron tras el asesinato de Pedrosa. Carlos García ha asegurado al juez que el de Pedrosa fue "el primer funeral de un miembro del partido al que asistió" y ha recordado que después del atentado "le hicieron la vida imposible" y recibió "cientos de amenazas", teniendo que llevar escolta durante 18 años. El concejal electo de Durango ha explicado, según las fuentes consultadas, su vivencia personal velando junto a otros jóvenes del partido el cadáver de Pedrosa en el Ayuntamiento de Durango, mientras escuchaban cómo los proetarrras les "gritaban, insultaban y amenazaban" desde la calle.
Diez exjefes de ETA investigados
Gaztañazatorre, que fue concejal en Durango con Pedrosa, dio cuenta a Abascal, según esas mismas fuentes, del acoso que tuvo que padecer su compañero ante la presión de los proetarras para que abandonara el municipio antes de ser finalmente asesinado por ETA.
En cuanto a José Urquizu, hijo del teniente coronel del Cuerpo de Sanidad José María Urquizu, asesinado en la localidad el 13 de septiembre de 1980, al ser tiroteado en la farmacia que regentaba su familia, ha rememorado ante el magistrado el hostigamiento a su padre por ser concejal del PP.
Abascal investiga a Ignacio Gracia Arregui, "Iñaki de Rentería"; Javier García Gaztelu, "Txapote"; Juan Antonio Olarra Guridi; Ainhoa Múgica; Asier Oyarzábal; Juan Carlos Iglesias Chouzas, "Gadafi"; Mikel Albisu, "Mikel Antza"; Vicente Goicoechea; Ramón Sagarzazu y María Soledad Iparraguirre, "Anboto" por delitos de asesinato, coacciones y amenazas terroristas ante los indicios de que detrás de este atentado -uno de los 379 de ETA que continúan sin resolver- había una "estrategia de terror continuada, indiscriminada y persistente".
Gritos de "ETA mátalos"
En una entrevista con LA RAZÓN, Carlos García recordó cómo le marcó el asesinato de Jesús Mari Pedrosa. "Fue durísimo. Cuando le velábamos en el salón de plenos de Durango, en la calle algunos gritaban, en el silencio de la noche: «ETA mátalos»". Ese día, aseguró, se le quedó "grabado el odio" de los radicales proetarras hacia los políticos del PP.
Al admitir a trámite la querella de DyJ, el juez Abascal argumentó que el atentado contra Pedrosa no fue solo un asesinato terrorista, sino que con él ETA buscaba "una amplificación y un refuerzo de esa amenaza terrorista, formando parte de esa estrategia de terror continuada y no puntual, indiscriminada y persistente, hasta el año 2011".
En su denuncia, Dignidad y Justicia señalaba que el asesinato de Pedrosa se cometió por su "resistencia cívica y heroica a abandonar el País Vasco" tras una "larga campaña de coacciones y amenazas terroristas". El letrado Miguel Ángel Rodríguez Arias calificaba el atentado como crimen "instrumental o ejemplificante" cuyo objetivo era amedrentar a "otros muchos perseguidos a los que ETA igualmente quería expulsar" del País Vasco (el Instituto Vasco de Criminología concluyó que entre 60.000 y 2000.000 personas, entre el 5 y el 10% de la población, se vieron forzadas a claudicar y abandonar sus hogares para emprender una nueva vida en otro lugar por el acoso de ETA).
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