Hay victorias en el ciclismo de las que todo el pelotón se alegra y la de ayer en la
exigente contrarreloj del Giro de Italia de
Primoz Roglic fue una de ellas. Un triunfo en una contrarreloj que vale todo un Giro de Italia y que como no podía ser de otra forma no estuvo exenta de suspense, después de que le saltara la cadena de su bici cuando iba como subiendo como un cohete. En un Giro que estaba hecho a medida del belga
Remco Evenepoel, el corredor que va a abrazar hoy la gloria en
Roma es Primoz Roglic, un viejo rockero de 33 años que no goza del marketing de las jóvenes estrellas del pelotón y ante las cuáles da a veces la sensación de quedar relegado en un lateral de la carretera, mientras pasan a toda velocidad los
Pogacar, Vingegaard, Evenepoel, Pidcock o Van Aert.Seguir leyendo...