El espejismo de que ganar las municipales anticipa una victoria en las generales
El próximo domingo, 28 de mayo, todos los españoles están llamados a las urnas para elegir sus gobiernos locales. En concreto, 35.539.083 españoles y españolas tienen derecho a voto, el número más alto en toda la etapa democrática, con cerca de 1,8 millones de nuevos electores frente a las elecciones municipales de 2019.
Esto hace que los partidos políticos suelan hacer una extrapolación de estos resultados como si de unas generales se tratasen y está instalado que quien gana las municipales ganará las siguientes elecciones de ámbito estatal. Pero en las once elecciones locales que se han celebrado en España desde 1979 se demuestra que no es una ecuación exacta que el partido que venza en los ayuntamientos llegue a La Moncloa; ni que se puedan extrapolar ni los votos ni los porcentajes entre ambas elecciones.
De hecho, sólo de forma nítida en la etapa de Felipe González en el Gobierno el resultado de las municipales anticipa el resultado de las generales en número de votos y en porcentaje. Así ocurrió en las elecciones locales de 1983 ,1987 y 1991 en comparación con las elecciones generales de 1986, 1989 y 1993.
También ocurrió esta circunstancia comparando el resultado de las elecciones de 1995 con las generales de 1996, pero con un matiz diferenciador importante. Si el PP ganó las elecciones locales con casi un millón de votos por encima del PSOE que pronosticaba un claro triunfo un año después; en las generales sólo superaron a los socialistas por menos de 300.000 votos.
Más llamativo fue lo ocurrido entre las municipales de 1999 y las generales de 2000. El PP ganó las locales por menos de 50.000 votos de diferencia frente al PSOE, y al año siguiente José María Aznar logró mayoría absoluta superando a los socialistas en 2,3 millones de sufragios. Fue tal vez el ejemplo más llamativo de que los ciudadanos votan diferente en cada comicio.
Zapatero bate récord
En 2004 también ocurrió que quien ganó en 2003 de las municipales -el PSOE- repitió triunfo ese año. Pero con muchos matices. Además de lo que influyera el atentado del 11-M en las elecciones, José Luis Rodríguez Zapatero superó a Mariano Rajoy en aquellos comicios por casi 1,3 millones de votos; frente a los menos de 200.000 con los que los socialistas aventajaron a los populares.
Y donde se rompió la norma fue en 2007 con respecto a las generales de 2008. En las locales, el PP por poco más de 150.000 sufragios de ventaja ganó en el cómputo total al PSOE. Pero al año siguiente Zapatero no sólo aventajó al PP en más de un millón de votos, sino que logró el mayor número de votos que ningún partido haya obtenido hasta ahora en democracia, concretamente logró 11.289.335 sufragios. En esta ocasión, la friolera de 3,4 millones de españoles que no votaron al PSOE en 2007 sí lo hicieron un año después.
En el 2011 se volvió a recuperar la norma no escrita de que el vencedor en municipales ganó las generales. Así el PP volvió a ganar en mayo de ese año las locales, pero con mucha menor diferencia que Rajoy pocos meses después, donde superó al PSOE por más de tres millones de votos y logró mayoría absoluta.
También en el 2015 el PP fue el partido más votado en el conjunto de los ayuntamientos de España, pero apenas superó al PSOE -ya con Pedro Sánchez al frente- por 400.000 votos, mientras que en las generales de diciembre de ese mismo año la diferencia fue de 1,7 millones. Esa diferencia tan corta en las locales hizo concebir esperanzas a los socialistas para desbancar a Rajoy del Gobierno, pero una vez más se demostró que no son extrapolables los votos entre ambas elecciones.
Finalmente, en 2019 el resultado de las municipales que ganó el PSOE, si fue similar al de las generales que se celebraron antes en el mes de abril; y a las que se celebraron el 10-N. Este caso, tal vez, sea uno de los más claros donde los porcentajes y los votos fueron similares en las tres elecciones.
En todo caso, aunque la noche del 28M se contarán con lupa estos votos y habrá análisis políticos en relación de quién es el vencedor en número de votos, lo que parece claro es que no será un dato significativo de cara a lo que pueda ocurrir en las generales. En primer lugar porque, según la mayoría de las encuestas, la diferencia entre PSOE y PP no será muy significativa, ya que los sondeos apuntan a una victoria socialita en el cómputo global de entre 2 y 3 puntos. Pero, sobre todo, porque los precedentes demuestran que, en la mayoría de los casos, no son elecciones que marquen tendencia de cara a quien va a ser el próximo presidente del Gobierno y que los ciudadanos distinguen muy bien los ámbitos electorales.
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