Ainhoa Vicente Moraza (
San Sebastián, 1995), tomó la valiente decisión de dejar un
Athletic en el que llevaba siete años y era una de las capitanas, para emprender una nueva aventura en el
Atlético de Madrid. Una primera temporada complicada, de adaptación para muchas jugadoras, de cambios y de algún sinsabor como el no clasificarse para la
Champions. Sin embargo, la guipuzcoana personifica la ambición de un equipo rojiblanco que quiere cerrar la temporada con la alegría de un título que certificaría lo que se ha visto en los últimos meses, que el
Atlético puede estar construyendo un interesante proyecto a medio plazo. De momento, toca pensar en el Alhama, en semifinales.
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