Juventus-Sevilla FC o el favorito recibe al rey (episodio II)
Puede parecer paradójico, porque a un equipo con el pedigrí del turinés poco o nada le motiva la Europa League, pero éste es el asidero que tiene para ganar algo y es verdad que atraviesa el grupo de Massimiliano Allegri su mejor momento de una aciaga temporada. Le han sido devueltos, cautelarmente, los quince puntos que se le retiraron en la Serie A por irregularidades financieras. Y aunque el Nápoles ya ha festejado el título, ese retorno le ha servido para amarrar su plaza de Champions gracias también a una serie de triunfos. Su único disgusto reciente ha sido la eliminación en la copa italiana a manos del Inter.
Ha perdido por lesión la «Vecchia Signora» al lateral internacional De Sciglio y ayer se cayó de la convocatoria el central Bremer, pero a cambio ha recuperado a dos de sus estrellas, Vlahovic y Pogba, que apenas si han rendido esta temporada, por falta de puntería el delantero serbio y por problemas recurrentes en su rodilla el centrocampista francés, que todavía no está para salir de titular.
El Sevilla, aunque ya no es el ambulatorio que fue durante algunos tramos de la temporada, acumula seis bajas. No han viajado por lesión Marcao, Joan Jordán –a ambos será complicado verlos vestidos de corto antes de la pretemporada–, Nianzou y Suso, además de los no inscritos Tecatito y Pape Gueye. Así, Mendilibar vuelve a tener problemas para componer su eje defensivo, centrales y mediocentros, ya que sólo tiene a tres especialistas en plenitud de condiciones y al eternamente renqueante Rekik. Por eso viaja el filial Manu Bueno. En ataque, hay más combinaciones posibles, pero la baja de Suso, en forma en los últimos partidos, trastoca los planes del entrenador vasco.
El Sevilla, de todos modos, tiene más fe en la mística que en los jugadores cuando se trata de la Europa League, una competición que ha ganado con goles de estrellas como Kanouté, pero también con héroes tan inesperados como Coke; con porteros de leyenda como Palop y con uno que no había debutado en Primera división como David Soria. Es la camiseta la que pesa en estas circunstancias, el amor que se le tiene en el club al trofeo que lo ha puesto en el mapa («Nadie la quiere como nosotros», es el lema acuñado para ocasiones así) y el clima de locura colectiva que embargará al Sánchez-Pizjuán en el partido de vuelta, ese ambiente que engulló al Manchester United y que, dentro de una semana, contribuirá a eliminar a la Juventus. A condición de salir vivo del Juve Stadium, que también empuja lo suyo.
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