Todo abierto para la vuelta. El Etihad decidirá el finalista de la Champions tras el empate en el Bernabéu. El 1-1 hizo justicia a los méritos del Real Madrid y del Manchester City. Lo curioso de anoche es como se sucedieron las cosas para llegar a estas tablas finales que conformaron a ambos equipos. En un encuentro entre el campeón español y el campeón inglés, el duelo fue entre brasileños y belgas. Vinicius le marcó un golazo a su compatriota Ederson. De Bruyne fusiló a Courtois con un zapatazo todavía mejor. A este nivel de temporada ya no hay amigos de selección que valgan. Más curioso, todavía, fueron los minutos de los goles. Cuando peor estaba el Madrid, cuando tenía un paupérrimo 28% de posesión jugando en su estadio, cuando solo el City remataba a la portería de Courtois, el Madrid marcó el gol de la forma que había pensado hacerlo. Lanzando el contraataque, que por algo tiene el mejor de Europa. En esta ocasión, fue Camavinga que salió de atrás a toda velocidad, con una pared perfecta con Modric, Bernardo Silva quedó retratado en el sprint, y Vinicius marcó un tanto con la vitola de lo que es, un crack mundial.
Seguir leyendo...