Sobre el último incendio del #MeToo y los veredictos mediáticos de siempre
Acudió el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos un buen día a su centro de trabajo y allí encontró unas pintadas que afirmaban: “Bouaventura, violador” y “fuera Bouaventura, todos sabemos”. Los días normales suelen alterarse por cosas más mundanas: una avería en casa, una consulta médica, un atasco, una hora extra... Esa jornada, un señor de más de 70 años comprobó que varios grafitis le acusaban de algo muy serio. Esos hechos movilizaron a la comunidad universitaria, que inició una serie de pesquisas en las que nadie pudo demostrar nada en contra del profeso ...
