El rey y los príncipes de Gales salen a saludar a los simpatizantes que acampan ya en The Mall para tener un lugar privilegiado en la coronación
Antes, el rey y la reina Camila han participado en el ensayo final de la ceremonia que tendrá lugar en la Abadía de Westminster, en la que contarán con la asistencia de 2.300 personalidades. Después de la prueba, Carlos III ha ofrecido un almuerzo en el Palacio de Buckingham a los gobernadores generales y primeros ministros del Reino Unido. A la comida también han asistido los príncipes de Gales, los duques de Edimburgo, la princesa Ana y el vicealmirante Sir Tim Laurance. Esta tarde está previsto que se reúnan con los jefes de gobierno de la Commonwealth y por la noche habrá una recepción para invitados extranjeros entre los que acudirán los jefes de las casas reales.
Las banderas de la Union Jack están colgadas en las farolas de casi todas las calles de Londres. Los escaparates han reservado un especio especial para promocionar sus productos de la coronación. La ascensión al trono de Carlos III es una fiesta, pero también un negocio que atrae a numerosos turistas. Todos quieren llevarse un recuerdo de este acontecimiento de alcance global. Los británicos empiezan a ensayar sus "outfits" para mañana. Una mujer pasea este viernes por High Street Kensington vestida con una americana roja, una camisa y un pantalón azul, y corona su estilismo con una diadema de lazo de la bandera británica hecha con lentejuelas. "No nos queríamos perder este acontecimiento", dice una pareja americana. "Quiero comprarme un sombrero llamativo con la bandera británica", dice él.
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