Los
Golden State Warriors no esperaban tener que jugársela al todo o nada en un séptimo partido fuera de casa ya en la primera ronda de los playoffs de su defensa del campeonato. Ante su situación límite, los vigentes campeones se abrazaron al indomable talento y hambre de victoria de
Stephen Curry, su superestrella, para liquidar a los
Sacramento Kings por 100-120 ante su bullicioso e hipermotivado público. Con
50 puntos, el base dio un recital para la historia, y es que nadie había anotado jamás tantos puntos en un séptimo partido de la fase final de la NBA. El triunfo, además, dispone unas semifinales de Conferencia Oeste de muchos quilates entre los defensores del título y
Los Angeles Lakers de
LeBron James, el gran rival de la dinastía de la bahía durante su segunda etapa en Cleveland.
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