Mercedes tenía que tomar una decisión para este año: Seguir con su concepto arriesgado de coche de 2022, que al inicio de curso les daba muchos problemas, o apostar por una filosofía de coche totalmente distinta y presentar un monoplaza nuevo del todo para 2023. La duda sobrevoló la fábrica de
Brackley durante muchos meses. Presentar un coche nuevo en 2023 podía suponer perder un año de aprendizaje respecto a todos sus rivales y quizás tirar a la basura este 2023 a medida que evolucionaban el coche. Y finalmente, tras la gran mejora que lograron en su concepto de 2022 durante la segunda parte de la temporada, optaron por mantener ese mismo concepto y analizarlo al detalle para acabar con todas sus debilidades. Sin embargo, esa postura parece haber sido un error. Y
Aston Martin, como bien reconoció el jefe de Mercedes,
Toto Wolff, demostró que dar ese paso de cambiar completamente el coche sí podía haber sido el camino correcto.
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