El
Atlético de Madrid firmó una de las mejores primeras medias partes de partido, en la que tumbó al cuadro pucelano con tres directos al mentón de un Valladolid que quiso salir bien posicionado y hacer las cosas bien, pero que se encontró con un visionario del fútbol como
Griezmann, que encontró la grieta por la que barrenar el planteamiento de los de
Pacheta. Eso y la efectividad de un equipo que se gustó, sin presiones, que disfrutó jugando al fútbol y eso se vio en el césped. Explicaba
Simeone que, desde la vuelta del
Mundial, el equipo al menos tenía la intención de revertir las situaciones que le habían lastrado en la primera parte del curso. Se vio en momentos ante el
Almería, en los 70 minutos ante el
Barça, citas en las que no había habido el premio deseado, pero que marcaban esas intenciones que sí que tuvieron fruto en las citas coperas o la del el
Elche en
Liga.
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