Romance y glosa de santa fingida
Gime la gente en las calles. La multitud se apesara. No hay consuelo para nadie desde Vigo hasta Zahara. ¿Es la inflación? No, no no. ¿La guerra que amedrentara a toda Europa? Tampoco. ¿El ciclón que devastara media Florida? No es eso. ¿La angustia que nos depara el cómo pagar la luz? Es peor. Lo que acibara nuestra alegría y nos llena de lagrimones la cara es que le han puesto los cuernos a la beata Tamara. Un bigardo de postín, que juró llevarla al ara, andaba achuchando a otra huido en la noche clara. España viste de duelo y el Rey no se consolara ante afrenta tan ruin y vileza t ...
