La propuesta de la Generalitat Valenciana de que los municipios reduzcan el gasto energético de las luces de Navidad en al menos un 20% respecto a las últimas fiestas no cuenta con el consenso de los principales municipios de la provincia. Los ayuntamientos de Alicante y Benidorm, gobernados por el PP, se muestran contrarios: sus alcaldes hablan de "ocurrencia" y les preocupa el impacto que ese recorte puede tener sobre el turismo y el comercio; mientras que los gobiernos progresistas de Elche, Alcoy, Elda y Orihuela consideran que es una medida realista aunque abogan por buscar el equilibrio entre el atractivo que supone el alumbrado navideño y la contención en el consumo eléctrico. La medida figura en un documento que el gobierno del Botànic va a trasladar al Ministerio de Transición Ecológica para que la decrete dentro del plan de contingencia para el ahorro energético.