La Real se ha pensado mucho la llegada de otro delantero como
Sadiq tras la salida de
Isak y la llegada de
Sorloth, medita la reincorporación de un lateral con pedigrí autóctono como
Odriozola y lleva unas semanas sondeando el mercado de porteros después de la venta de
Maty Ryan. Movimientos y preocupaciones lógicas, habida cuenta de las ambiciones del club y del calendario, que se vuelve demoníaco y hermoso a partir de la semana que viene. Pero, ¿qué sucederá cuando
Imanol tenga que rotar a los componentes del rombo del centro del campo, su joya más preciada en la actualidad? ¿Qué pasará si
Silva se rompe como en las últimas campañas o si
Brais comienza a mostrar síntomas de cansancio? Si se mantiene este esquema, la confianza actual en
Turrientes y
Navarro, enormes jugadores pero con una participación testimonial y sin ficha del primer equipo hasta la fecha, no parece lo suficientemente sólida por el momento para sujetar esa estructura de cuatro medios.
Guevara no cuenta y puede salir cedido,
Illarra es fiable en su fútbol, pero no tanto en su físico, y las restantes opciones son ya jugadores del filial como
Urko, al que
Imanol quiere como pivote, y
Olasagasti. Este verano, la Real no ha explorado una opción como la de
Rafinha que quizá podría ser un buen complemento a este factor diferencial en la Real. Pero en esta línea, como en punta, si la apuesta es por la cantera, por la casa, miel sobre hojuelas, aunque siempre en el contexto idóneo, con los jóvenes bien rodeados.
Seguir leyendo...