Lo de ir arriba y abajo con el modelo no solo es artificial sino que contiene mucho papanatismo. Está bien que el Barça actual haya abandonado en la práctica las consideraciones absurdas, que a veces se mantienen en discursos públicos, y haya apostado por fichajes que ponen al día al club en el actual estado competitivo del fútbol. El Barça ha fichado intensidad, físico, músculo y capacidad de competición. Eso es
Koundé,
Christensen,
Kessié,
Lewandowski o
Raphinha. Son fichajes fuertes, capaces de medirse en Europa con los equipos top. Con mentalidad competitiva, capacidad de combinación, solidaria, físico con aguante y velocidad de ejecución. El fútbol de hoy hace mucho tiempo que dijo adiós a la cámara lenta y a los vestuarios con futbolistas que priorizaban posiciones de confort antes de presionar, luchar y competir con la máxima intensidad. La idea de la autorregulación y el amansamiento de los partidos ha pasado a mejor vida. La posesión es buena, pero solo se puede mantener si se ejecuta con rapidez. Como no puede obviarse el contragolpe como herramienta o la actitud defensiva en función de las circunstancias.
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