Draghi dimite e Italia se encamina a elecciones en otoño
"A veces incluso se utilizan los corazones de los banqueros centrales...". Mario Draghi, visiblemente emocionado, ha comentado así el aplauso que ha recibido a la Cámara este jueves poco antes de dirigirse al Palacio del Quirinale para reunirse con el Presidente Mattarella. Después de la larguísima jornada de ayer que empezó con la oferta a los partidos de renovar el pacto de Gobierno que se rompió hace una semana y acabó con la decisión del Movimiento 5 Estrellas, de la Liga y de Forza Italia de no votar la confianza, Draghi ha tirado toalla, confirmando su renuncia al jefe del Estado. Italia se encamina hacia elecciones el próximo otoño.
"Voy a ver a Mattarella para comunicarle mi determinación", ha dicho el primer ministro. Y poco después ha anunciado formalmente el final de su etapa en Palacio Chigi. Un comunicado del Quirinale ha zanjado definitivamente las especulaciones de las últimas horas: el Gobierno se queda en funciones. Mattarella podía haber decretado la disolución del Parlamento y haber pedido a Draghi que se quedara hasta las elecciones en el pleno de sus funciones ya que el miércoles formalmente superó la moción de confianza, con tal solo 95 votos a favor y 133 presentes, menos de la mitad del total de los senadores. Pero la cuerda se había tensado demasiado el miércoles y la decisión del jefe del Estado devuelve la responsabilidad a la política.
“Necesitamos un nuevo pacto de confianza, sincero y concreto, como el que nos ha permitido hasta ahora cambiar el país a mejor. Los partidos y ustedes los parlamentarios, ¿están listos para reconstruir este pacto?”, había preguntado ayer Draghi a los parlamentarios después de que la semana pasada el Movimiento 5 Estrellas abriera la grieta en la coalición de un Gobierno de unidad nacional, que englobaba a todos los grande partidos menos la extrema derecha de Hermanos de Italia. Por la mañana, como atestiguaban la bolsa en verde, la hipótesis más acreditada era la de una prosecución de la experiencia de Gobierno sobre la base de un programa preciso y claro y la condición, puesta por Draghi, de no estar sujeto a chantajes y ultimátums. Pero a lo largo del día pasó de todo y al final, en la campaña electoral permanente en la que el país vive, la mayoría ha colapsado sin remedio. La respuesta a la pregunta de Draghi era negativa. Los partidos no estaban listos. Pero no lo están tampoco para las elecciones, porque los eventos de los últimos días han ahondado las divisiones que las atraviesan y los cismas que vivió en las últimas semanas el M5S podrían ampliarse a otras formaciones. Para empezar ya ayer por la noche la ministra Maria Stella Gelmini, una de las representantes más destacadas de Forza Italia, anunció que dejaba el partido de Silvio Berlusconi.
Desde las elecciones de 2018 es el tercer Gobierno que se quema en el Parlamento. Ahora el país va hacia un adelanto electoral inédito, porque nunca se ha votado en otoño, un tiempo dedicado a asegurar la preparación y la aprobación de los presupuestos. La fecha más probable es el 2 de octubre.
