La Real ya tenía una plantilla muy joven, de las más bisoñas de la categoría y con las variaciones experimentadas en este inicio de verano la media de edad desciende aún más. Los cambios son seis por ahora:
Cho (18 años) por
Portu (30),
Kubo (21) por
Januzaj (27), un
Carlos Fernández (26) ya recuperado por
Sorloth (26),
Sola (23) por
Zaldua (30),
Turrientes (20) por
Guridi (27) y
Brais (25) por
Rafinha (29). Sólo con estas seis permutas, la Real ha rejuvenecido 36 años, seis de media por futbolista. La juventud es un valor que persiguen, sin duda, los responsables de la Real, una apuesta nítida. Salvo excepciones como las de
Monreal,
Silva y
Ryan, el patrón evidente de contratación es el de un jugador muy joven, de mucho talento y notable margen de evolución y mejora. La fórmula entraña un riesgo indudable, es de resultado incierto: salió de horror con
Sagnan y a pedir de boca con
Isak. La idea es que
Cho y
Kubo dupliquen o tripliquen su valor en dos o tres años tras haber ofrecido un buen rendimiento deportivo. Poco se les puede achacar a
Olabe,
Bretos y su cuerpo de élite de scouting, pero es una fórmula que, en apariencia, choca con la filosofía de cantera, alma y corazón del club. A
Cho, que acaba de alcanzar la mayoría de edad, y a
Kubo se les exigirá rendimiento inmediato como fichajes que son en un club de cantera como éste y por la gran inversión realizada en ellos, pero son más jóvenes, por ejemplo, que
Karrikaburu y
Sola, respectivamente, para los que, paradójicamente, se pide paciencia y comprensión. Gazte, gaztedi. Divino tesoro.
Seguir leyendo...