De sobresalto en sobresalto. Así se podría resumir, a grandes rasgos, la historia reciente de la Institución Ferial Alicantina (IFA). El último episodio ahora, a cuenta del «vacunódromo» que se puso en marcha a finales de abril en el recinto ferial, para habilitar puntos de inmunización masiva y, con ello, comenzar a liberar los centros de salud con la vista puesta en poder recuperar las consultas presenciales. Para ello, lo que se acordó -aunque a estas alturas aún no hay firmado convenio ni protocolo alguno por escrito- es que IFA cedía gratuitamente las instalaciones. Eso sí, la Conselleria de Sanidad tenía que asumir los costes derivados del funcionamiento del «vacunódromo»: luz, climatización incluida, con lo que eso implica en unas instalaciones del tamaño de IFA; limpieza y seguridad, fundamentalmente. Tampoco quedaba otra tras más de 16 meses sin actividad ferial por el covid, y una caída de la facturación que a estas alturas ya roza los tres millones de euros. Sin embargo, casi dos meses después el departamento de Ana Barceló no sólo no ha abonado esos gastos, sino que empieza a poner a la institución al borde de la asfixia con una deuda que roza los 100.000 euros y sigue creciendo día a día por el uso del pabellón para el proceso de inmunización.