El Barça pierde el tiempo en Cornellá
El Cornellá jugó dignamente, su portero Ramón paró dos penaltis y vuelan para todos y cada uno de sus jugadores mis más sinceras felicitaciones, pero en un mundo inteligente, que es un mundo que entiende los negocios, el Barça tendría que haber jugado contra cualquier campeón europeo o sudamericano, lo mismo que el Madrid el martes. Y antes de que salgan los tontainas de la autenticidad y de la justicia social, los que confunden su dignidad con lo que no es rentable, como si hubiera una necesaria reciprocidad, déjenme decirles que los que tan a favor están de que el Barça vaya a jugar a Cornellá son los que luego ponen el grito en el cielo cuando el club arruinado corre el riesgo de dejar de ser de los socios y que se lo quede Goldman Sachs. Goldman Sachs entiende los negocios, y además la circuncisión, aunque da menos juego, es una superioridad.
El partido fue un dolor de muelas para el Barcelona, y los delanteros de Cornellá porque son muy malos, y chutaban como si se entrenaran entre semana con piedras en la calle, pero tuvieron ocasiones de sobra para marcar y ganar. El portero Ramón, como el del Alcoyano, fue el héroe de su equipo. Además de los penaltis, respondió a un duro disparo de Pjanic con una mano memorable. Griezmann falló todo lo que un bípedo puede fallar. Braithwaite también hizo su parte de ridículo. Dembélé en la prórroga perforó al pobre Cornellá, que lo hizo todo y no le sirvió de nada, y quedó resignado en el que por otro lado es su rincón de la Historia. Y Braithwaite remató la faena cuando ya no hacía falta.
