Por tercer día se manifiestan por abusos policiales
A las tres de la tarde se habían juntado quien murió el 5 de mayo a causa de los golpes que le propinaron policías de Ixtlahuacán de los Membrillos.
En esta ocasión el viernes cuando se dirigían a la segunda manifestación, en la Fiscalía del Estado.
señaló uno de ellos que reservó su nombre.
Media hora después, comenzaron a caminar alrededor de la Minerva, pues planearon dar vueltas en protesta. Sin embargo, a la primera vuelta cambiaron de opinión y decidieron caminar por Vallarta hacia el Palacio de Gobierno.
"¡Si no hay solución, habrá revolución!", gritaba el grupo al que se le fueron sumando más participantes conforme avanzaban. La Policía Vial se encargó de desviar todo el tráfico que se dirigía hacia la Minerva para despejar su paso.
Algunos de sus compañeros
Entonces uno de ellos dio la orden de regresar a la Minerva. Cuando regresaban, otros de atrás discordaron con la decisión y volvieron a caminar hacia Palacio.
En ese momento, no por sus compañeros detenidos ni mucho menos por Giovanni.
Hacia las cinco de la tarde el grupo ya era conformado por casi 700 personas, según estimaciones de Protección Civil. A la llegada a Palacio de Gobierno se encontraron con una valla de mujeres policía que, tomadas de las manos, evitaban que los manifestantes se acercaran a la puerta del palacio.
No obstante, los manifestantes reiteraron que su manifestación era pacífica, por lo que no intentaron trasgredir la barrera, sino que se mantuvieron delante de ella con otra barrera de mujeres.
"¡Sáquenlo de las greñas!", gritó uno que quería que les diera la cara el gobernador.
Poco después, varios sujetos comenzaron a arrojar botellas a la fachada del inmueble, tras lo que el resto de los manifestantes reclamaban. "¡Es pacífico!", y exigían dejar de lanzar proyectiles.
Durante el transcurso, pues se refugió en el palacio de Guadalajara.
Este medio identificó a al menos cinco personas que llegaron con bombas molotov; no obstante, los mismos manifestantes les exigieron que se desistieran de arrojarlas. Entonces uno de ellos vertió el contenido de una de las botellas sobre Corona, tras lo que los jóvenes cubrieron el combustible con tierra.
Hacia las siete de la noche, los participantes se dividieron. El grupo más pacífico permaneció frente a Palacio sentado mientras otro grupo avanzó de nuevo sobre Juárez rumbo a Chapultepec, entre éstos, los cinco que portaban las bombas molotov, quienes aparentaban no ser estudiantes y estar bajo los efectos de algún enervante, según la apreciación de este medio y de algunos manifestantes.
Casi a las diez de la noche, se reportó que
Uno de ellos, sin embargo, advirtió a la Policía que ni siquiera se manifestaba, sino que recién había salido de su trabajo.
