Familias solidarias
Los que tienen o tenían trabajos de planta o aun no teniéndolos, si su empresa redujo personal o quebró ante la complicada situación económica del país que ya venía de bajada y que con esto de la pandemia se agravó en forma extrema, quizá sea ya parte del ejército de desempleados que en México pasará de un millón.
Quedarse sin empleo, puede no ser grave si hubiera en el horizonte otras alternativas, pero en estos momentos el panorama es verdaderamente lúgubre.
Estamos hablando de un país que en dos meses acrecentó el número de familias en riesgo de miseria y no pocas de miseria extrema, si consideramos los bajos salarios que se percibían lo cual no dejaba margen para hacer ahorros y tener recursos de reserva.
Seis o siete millones de personas más que en los próximos meses batallarán para comer si no tienen algún tipo de respaldo.
Será el momento en que el núcleo base de la sociedad, la familia, tendrá que fortalecer sus lazos y a estar presta a ayudar en la medida de lo posible.
Los hombres y mujeres que tienen la responsabilidad y la posibilidad de sostener a sus familias porque son de los que gozan de la fortuna de tener trabajo, seguro serán objeto de convertirse en la esperanza para sus familiares de recibir ayuda.
A sabiendas que menguará su situación, la solidaridad les deberá aconsejar no dejar a la deriva a quienes pudieran auxiliar. Tendrán, como dice el refrán, que echarle más agua a los frijoles.
Habrá algunas familias que reconociendo alguna habilidad entre sus miembros, como hacer buenos pasteles o platillos que se puedan vender, inicien un pequeño negocio; pero igual necesitaran recursos para echarlo a andar.
Y la oportunidad otra vez, dado que no hay ayuda gubernamental ni privada, deberá dársela la familia.
Si usted está en alguna de las circunstancias anotadas, es decir, ser familia que requiera apoyo o podrá brindarlo a sus familiares, no lo piense, es tiempo de solidaridad, es tiempo de abrir los brazos, de dar la mano, de agradecer si tiene quien lo ayude; de dejar egoísmos, de hacer un lado el orgullo; de ser francos, de recuperar valores.
Tenemos que sacar fuerza de lo que parezca imposible y no perder el ánimo ni la esperanza.
Estamos en situación como de guerra, donde la ayuda mutua no se escatima; donde conoceremos el alcance de la solidaridad humana; debemos ser soles para los demás.
