Golpe de estado blando
La corrupción y la impunidad sistemáticas que prevalecieron en el gobierno anterior metieron al país en una olla de presión.
Que quizás no ha estallado por el cambio democrático de régimen y la prioridad por los más pobres.
Sin embargo, ahora, la falta de resultados en el combate a la criminalidad y la parálisis económica pueden romper nuestra débil gobernabilidad.
Este peligro se agudiza con el temor y la crispación social que crecen día a día por la crueldad extrema de la delincuencia y la ineficacia gubernamental.
Esas circunstancias han dado lugar a la expectativa de un Golpe de Estado Blando. Posibilidad que a otros nos atemoriza porque sus efectos negativos pueden desembocar en una verdadera dictadura.
Wikipedia dice que un Golpe de Estado Blando es la desestabilización o la caída de un gobierno mediante métodos conspirativos que no son frontales ni violentos; y tiene cinco etapas:
1ª Promover acciones no violentas para generar malestar; divulgar intrigas y noticias falsas.
2ª Hacer intensas campañas por los derechos humanos y acusar al gobierno de totalitarismo.
3ª Luchar activamente por reivindicaciones políticas.
4ª Emprender una guerra psicológica y propiciar un clima de ingobernabilidad.
5ª Forzar la renuncia del presidente mediante revueltas callejeras.
Es innegable que, con un plan preconcebido o de manera espontánea, están sucediendo algunas de esas acciones; y que pueden convertirse en el caldo de cultivo de conflictos sociales violentos, como ha sucedido en otros países.
En medio de esta situación explosiva el Presidente debe dejar de alentar y propiciar la polarización social.
Y asumir que las obligaciones primarias del gobierno son la seguridad y la paz públicas; y que la democracia real impone el deber de armonizar la diversidad de intereses: sin que ello implique renunciar al desarrollo económico con justicia social.
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