Mafra, el sueño de un rey megalómano
Hoy los cumpleaños se resuelven soplando velas, pero en 1730 el rey João V quiso celebrar su 41º aniversario inaugurando una basílica. El capricho no era fácil de cumplir pues entonces la Iglesia reservaba las consagraciones al domingo y el monarca portugués no estaba dispuesto a esperar seis años más a que su cumpleaños cayera en festivo. Para darle gusto, se pusieron a la faena 45.000 personas llegadas de toda Europa. Así se pudo inaugurar la basílica de Mafra, eje central de un conjunto que reúne palacio, convento, biblioteca y bosque, fastuosa obra arquitectónica que la Unesco declaró Patrimonio Mundial el 7 de julio, junto al santuario del Buen Jesús, en Braga.
