Batallas del bisabuelo Andrea Camilleri
Mucho antes de triunfar, Andrea Camilleri ya desplegaba iras bíblicas y humildades filosóficas. Cuando el éxito le dio el gran bofetón —el detective Montalbano, predestinado a morir en dos novelas, se convirtió en un fenómeno—, el siciliano se aferró a la máxima de Montaigne que le acompañaba desde joven: “Recuerda que, cuanto más subas, más culo enseñarás”. Puede que esto explique que el autor de 30 millones de libros vendidos —un club minoritario, aunque no forzosamente selecto— sea capaz de verse a sí mismo desde la distancia: “No me considero un gran escritor. En Italia se tiene la ambición de levantar catedrales; a mí, en cambio, me gusta construir iglesias rurales pequeñitas y sobrias”. Y este retrato ambivalente de un hombre que podía ser colérico y modesto, o rico y comunista, es el que el escritor quiso legar de forma directa a su bisnieta en Carta a Matilda, que publicará Salamandra en noviembre.
