Los malos humos amenazan a la aviación
Una palabra sueca, Flygskam, trae de cabeza a los patrones de la industria aérea europea. Significa "vergüenza de volar" y recoge un estado de opinión creciente entre los jóvenes de rechazo a viajar en avión por razones medioambientales. El movimiento coincide con varias iniciativas para limitar la huella contaminante de la aviación –que emite, por ejemplo, hasta 20 veces más de CO2 por kilómetro y pasajero que el tren, según la Agencia Europea del Medio Ambiente–. Holanda lidera a los partidarios de crear nuevos impuestos, en Francia se ha iniciado un debate sobre si se deben prohibir los trayectos cortos para los que haya alternativa en tren y los principales candidatos a presidir la Comisión Europea son favorables a imponer tasas ecológicas a las compañías.
