De oficiar el sepelio a prisión acusado del asesinato
Leonardo Avendaño pasó sus últimas horas de vida en la parroquia donde trabajaba como diácono. A nueve días de la muerte del estudiante de 29 años, las respuestas sobre lo que sucedió comienzan a vislumbrarse. Las cámaras de seguridad de Ciudad México han grabado al joven, cuyo cadáver fue abandonado en un bosque la semana pasada, ingresar en la iglesia con su coche horas antes de su desaparición. Iba a quedarse a dormir allí porque un amigo de su familia que estaba de visita se estaba hospedando en su casa, pero su cuerpo apareció sin vida al otro día a nueve kilómetros del lugar. La Procuraduría General de Justicia de la capital mexicana ha detenido este miércoles por presunto homicidio calificado al padre F., amigo de la víctima y quien ofició la misa en su honor tras la muerte.
