“Me han regalado la vida dos veces”
Loli Ortega, la niña de 11 años que acaparó en 1984 todos los focos como protagonista del primer trasplante cardiaco infantil, vive en Granada, tiene 45 años y lleva 35 operada. Es la trasplantada más longeva de España. “Me encuentro perfectamente, con mis revisiones semestrales en Madrid pero llena de ánimos”, cuenta a EL PAÍS. Vive con su marido, al que conoció jugando al tenis, y cerca de sus padres, que en tantas fatigas la acompañaron... Acaba de salir de un ensayo del coro rociero y su voz exhibe felicidad. “Vivo el presente, el día a día, y siempre con esperanza en mañana”.
